III. ARTE LETRA A LETRA

El surrealismo es un movimiento nacido en Francia a partir del dadaísmo y desarrollado durante las primeras décadas del siglo XX. La palabra surrealista se refiere a aquello que está sobre (sur) o por encima del realismo, de la realidad. Por lo tanto, los autores que forman parte de este movimiento intentan descubrir una verdad implícita mediante escrituras automáticas, sin correcciones racionales ni el respeto por un razonamiento lógico. Los poetas surrealistas utilizan todo tipo de imágenes para expresar sus emociones.

La literatura de vanguardia accede a España a través de Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), que introduce estas nuevas corrientes estéticas mediante la revista Prometeo, cuya dirección asume en 1908. Las vanguardias se difunden a gran velocidad por España, y tendrá en este país una mayor calado que otras corrientes anteriores.
Existen numerosos movimientos dentro de la vanguardia, pero todas ellas tendrán ciertas características en común. Van a defender una literatura internacional, antitradicional, original, individual, minoritario e intelectual. Quieren ir de la mano con su tiempo, plasmar en sus escritos las máquinas, la velocidad, el progreso, la técnica; pero también las desigualdades y los aspectos más negativos de la sociedad actual. Por todo ello, es un arte feo, un arte que estará deshumanizado, si bien no en un sentido peyorativo.
Respecto a esto, recomendamos la lectura de “La deshumanización del arte", de Ortega y Gasset, un ensayo sobre estética publicado en 1925. Aquí, el filósofo español explica que el nuevo arte, el arte de vanguardia, se deshumaniza porque se trasciende, supera lo humano para alcanzar lo sublime; deja por tanto de estar al alcance de todo el mundo, y se convierte en un arte para artistas. Estos artistas son aquellos que poseen una sensibilidad superior, incluso si no tienen capacidad creadora.
En España tendrán gran importancia tres corrientes: creacionismo, ultraísmo y surrealismo.
Profundizar sobre las tres corrientes ocuparía mucho tiempo y mucho espacio, por lo que a continuación pasaremos directamente a hablar del surrealismo, la corriente vanguardista más importante en la literatura española, y, dado que el título de esta entrada trata sobre la poesía, también hablaremos de Lorca, uno de los poetas más representativos del surrealismo.
Lorca no necesita mucha más introducción: poeta del 27, también destacó como dramaturgo y prosista; publicará obras como “La casa de Bernarda Alba", “Romancero gitano" o “Poeta en Nueva York", la más importante para el tema que tratamos; y morirá fusilado en 1936 por el bando nacional de la Guerra Civil Española.
“Poeta en Nueva York" es un poemario escrito entre 1929 y 1930 durante su estancia en la Universidad de Columbia (Nueva York), así como en su siguiente viaje a Cuba, y publicado por primera vez en 1940, cuatro años después de la muerte del poeta. En él se observan los primeros rasgos de surrealismo de Lorca, como vemos claramente en el siguiente poema.
Sin encontrarse,
viajero por su propio torso blanco,
¡así iba el aire!
Pronto se vio que la luna
era una calavera de caballo
y el aire una manzana oscura.
Detrás de la ventana
con látigos y luces se sentía
la lucha de la arena con el agua.
Yo vi llegar las hierbas
y les eché un cordero que balaba
bajo su dientecillo y lancetas.
Volaba dentro de una gota
la cascara de pluma y celuloide
de la primera paloma.
Las nubes en manada
se quedaron dormidas contemplando
el duelo de las rocas con el alba.
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